LAS MEDUSAS
Desde el mismo momento en que entré, Alba trató de explicarme algo que le había ocurrido durante el verano. Sin embargo, mi interés en ese momento se centraba en conseguir que todos estuvieran sentados y con los libros preparados. - Profe, ¡he dormido fatal!- me decía con voz lastimera mientras se tocaba la pierna- Toda la noche me ha estado doliendo aquí. Le contesté que por qué me veía siempre con cara de médico, le pedí que atendiera y que tratara de aguantar el dolor hasta el final de la clase. Explicar, resolver, corregir... Mantener, en definitiva, un constante pulso con ellos, que a última hora de la mañana no quieren, o no pueden, o quieren pero no lo consiguen, atender una clase de matemáticas. La cara de Alba durante la sesión era como es ella... Teatral, expresiva y divertida vista desde fuera. Cuando ya no pudo más se lamentó en voz alta y me volvió a describir sus terribles dolores. Lo más divertido de la escena, es que añadió un por qué... - Yo creo que es ...