Aquí dejo otra de esas joyas que se encuentran por estos lares...un cuento muy tierno y educativo. Lo he encontrado husmeando por ahi, y, como veis, es un texto de Rocío Sanz con ilustraciones de Gonzalo Rocha. Es un cuento de la bibliotecadigital Colibrí, hecha en México. Para leer en clase ¡es una auténtica joya! Había una vez una palabra descontenta. Muy descontenta. Era la palabra PERO . Pincha aquí y sigue leyendo
Sus caritas atónitas me lanzaban mensajes de auxilio al entrar al aula, mirando sus mesas, normalmente en equipos de cuatro, separadas y colocadas en ordenadas filas de uno. ¿Hemos hecho algo?, preguntaba alguno. Les he explicado que iban a realizar la prueba LEA, esa de la que ya les había hablado alguna vez. He empezado a darles instrucciones de cómo debían comportarse en las siguientes dos horas. Al escribir la primera norma en la pizarra he puesto un NO podemos pedir que nos repitan algo del dictado ... Ufff!!! mal voy, me he dicho a mi misma. Clima de tranquilidad, responsabilidad y trabajo, me he repetido y me he repetido y me he...repetido. La siguiente indicación ha sido escrita en positivo; podemos esperar, podemos repasar...y de esta forma he llenado la pizarra. Después les he recordado cosas básicas sobre cómo se escribe una historia, la mayúscula después de punto, punto y aparte, colocación de unidades, decenas y centenas, leer los problemas despacito, señalar l...
De cómo decidí explicar a mis alumnos y alumnas la norma ortográfica que dice que los números se escriben con v. En el País de los Números todo está muy limpio y ordenado. De todos es sabido que son muy organizados. Forma parte de su naturaleza. Cada cosa en su lugar y en su justa medida. Los números se suman, restan, multiplican o dividen con exacta precisión. Las líneas de los polígonos, ya sean abiertos o cerrados, comienzan y terminan en el cardinal exacto, ni un milímetro más, ni un centímetro menos. Los ordinales se corresponden sin ningún margen de error, lo mismo en un bloque de pisos que en una carrera de caballos. Incluso los romanos, que ya van peinando canas, se agrupan y emparejan con lógica aplastante. Muy distinto es el País de las Letras. Ellas cambian a menudo de traje o de peinado. Todo allí es sorprendente. La letra a es arial, helvética, times o courier según mejor le convenga. Las haches, uves y pes se visten de cursiva para ocasione...
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